La campaña invernal de quemas controladas ya está en marcha en Baztan-Bidasoa, donde para reforzar los servicios de extinción de incendios del Gobierno de Navarra, guardas municipales y bomberos vountarios, llegan a partir de la próxima semana los equipos de prevención de incendios forestales (EPRIF) que aporta el Ministerio de Agricultura.
Es en el invierno cuando se lleva a cabo la vieja costrumbre de la quema de pastizal y crece el peligro de que se produzcan incendios forestales en la montaña.
De ahí que desde hace años las secciones de Gestión Forestal y Guarderío, la Agencia Navarra de Emergencias (ANE), los ayuntamientos y los propios ganaderos trabajan de la mano para que las quemas se lleven a cabo de forma totalmente controlada, para lo que hay que pedir una serie de permisos.
En la pasada campaña los incendios de vegetación (177) cayeron el 68% y la vegetación quemada disminuyó el 27%, con 250,70 hectáreas. Sin embargo algunas quemas programadas no se pudieron llevar a cabo por las intensas lluvias.
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sábado, 18 de enero de 2014
sábado, 2 de marzo de 2013
El Gobierno de Navarra regula la práctica de la pesca en los ríos de la Comunidad Foral durante 2013
La normativa autoriza la captura de 18 especies, once de ellas autóctonas, tres alóctonas y cuatro invasoras
El Gobierno de Navarra ha regulado a través de una orden foral que publica este jueves, 28 de febrero, el Boletín Oficial de Navarra (BON), nº 41, la práctica de la pesca en los ríos de la Comunidad Foral durante este año 2013.
La normativa, que tiene el doble objeto de facilitar un aprovechamiento piscícola ordenado y de controlar las especies exóticas invasoras, contiene el listado de especies autóctonas e invasoras autorizadas para la pesca, la zonificación de los ríos, las vedas, las condiciones generales de pesca, las disposiciones especiales para cada especie, la normativa aplicable a los cotos de pesca, los tramos de captura y suelta, y sendos anexos con los vedados de reproducción y temporales.
La orden foral autoriza la pesca de 18 especies. De ellas once son autóctonas o nativas (sábalo, anguila, salmón, trucha de río y reo, barbo, madrilla, tenca, chipa, gobio, corcón y platija) y tres alóctonas o no nativas (carpa, perca americana o black-bass y trucha arco iris). Además, autoriza la captura de cuatro especies exóticas invasoras, dos peces (lucio y carpín dorado) y dos invertebrados (cangrejo de las marismas y cangrejo señal), que deberán ser sacrificadas en el momento de la pesca para evitar su expansión.
La norma prohíbe la repoblación e introducción de cualquier especie en los ríos de Navarra, sin la autorización expresa del Departamento de Desarrollo Rural, Medio Ambiente y Administración Local.
Fuente: navarra.es
Fuente: navarra.es
sábado, 23 de febrero de 2013
La valiosa lucha invernal contra el fuego
A la espera de que se retiren las nieves en los montes de la zona norte y comiencen las quemas "controladas" para mejora de pastos y en la zona sur prosigan las quemas de restos.
Enlazamos una noticia publicada en los medios sobre la lucha contra el fuego, acompañado de un video del Plan INFOCA (en el cual se ve el trabajo de los compañeros andaluces)
Un agente forestal vigila los bosques en la Sierra de Guadarrama. | Foto: Efe / Raúl Casado.
- Las cuadrillas que podan, desbrozan y limpian son vitales para evitar incendios
- Profesionales con una formación muy especializada realizan estas labores
Que "los incendios se apagan en invierno" es uno de los tópicos asociados al verano, cuando el fuego muerde los montes españoles, pero ¿cuánto de verdad se esconde tras esa recurrente frase?.
Los expertos lo tienen claro: el fuego se apaga cuando se produce, pero las labores de vigilancia y de prevención se prolongan durante todo el año, y tan importantes como las brigadas que luchan contra las llamas durante el verano son las cuadrillas que podan, desbrozan y limpian durante el invierno.
En España no se puede hablar de riesgo "nulo", ya que también durante los meses más fríos se registran numerosos incendios (en la Comunidad Valenciana han ardido este año más de un centenar de hectáreas) pero lo cierto es que en su mayoría son conatos que no llegan a convertirse en grandes incendios, y que el riesgo es muy bajo durante los meses más fríos.
Las cifras abruman pero ilustran: el pasado año se registraron en España casi 16.000 incendios, una tercera parte de los cuales fueron siniestros que arrasaron más de una hectárea, y en total la superficie asolada por el fuego ascendió a 210.000 hectáreas.
La evidencia demuestra que la mayoría de aquellos incendios no se apagaron en invierno; pero ¿cuántas hectáreas más hubieran ardido si no se hubieran llevado a cabo labores de vigilancia, de desbroce, de limpieza de caminos?; si no se hubieran mantenido expeditos los caminos forestales...; si no se hubieran despejado debidamente los cortafuegos...; o si no se hubiera tenido a punto la maquinaria necesaria para combatir las llamas?.
José Carrillo es agente forestal desde hace más de 30 años y jefe ahora de este cuerpo en la comarca segoviana de El Espinar. "Una vez terminada la campaña de incendios empezamos a preparar la siguiente", ha explicado.
Las podas o los desbroces que se realizan durante el invierno contribuyen a eliminar el material combustible que se acumula en los montes, ha subrayado Carrillo, quien ha destacado la trascendencia de esos "clareos" en los lugares más sensibles al fuego.
Las consecuencias de lo que hoy ocurre en el monte tienen que ver con la despoblación rural, porque los recursos del monte -la leña, las piñas, las jaras o las ramas secas- tenían valor hace décadas y resultaban útiles para los habitantes de los pueblos, y la presencia de estos habitantes en ese entorno les convertía en los mejores vigías del monte.
Un argumento este último que se sustenta en otro de los tópicos más recurrentes del medio ambiente: que se protege más lo que se ama, y que sólo se ama lo que se conoce.
Los gabarreros
José Carrillo relata cómo algunos elementos modernos -y cita la caldera o el gasoil- han desplazado profesiones tradicionales como la del"gabarrero" que limpiaba el monte porque obtenía un rendimiento económico de esas leñas muertas, de los árboles caídos o de los troncos muertos.
Esta profesión -conocida con ese nombre en la Sierra de Guadarramapero muy popular hasta hace varias décadas en todas las serranías españolas- sólo pervive en fiestas tradicionales, algunas de ellas muy arraigadas en los pueblos donde este oficio llegó a tener un peso muy importante en la economía local.
Esas labores las realizan en la actualidad profesionales con una formación muy especializada y específica, que cuentan con las infraestructuras tradicionales de protección y vigilancia (torres o maquinaria pesada), pero que han incorporado las nuevas tecnologías y han convertido los GPS o los datos de los satélites de observación en herramientas cotidianas de trabajo.
Durante los últimos años los agentes forestales han reforzado además sus competencias y actúan como "agentes de la autoridad" y como"policía judicial", y entre las funciones que desempeñan destaca la extinción de los incendios, pero también la prevención y la investigación.
Todas estas labores permiten a las administraciones públicas afrontar con mayores garantías -en verano- la campaña de alto riesgo de incendios forestales, pero miles de personas trabajan contra el fuego durante todo el año.
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